Albi, una maravilla medieval al sur de Francia

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Siempre he sentido fascinación por lo que me gusta llamar como “ciudades temáticas”, centros urbanos que a primera vista mantienen una uniformidad apabullante, bien sea por su arquitectura, su color o estilo. En esta ocasión me refiero a Albi, una localidad en la región de Midi-Pyrénées ubicada al sur de Francia, muy conocida por ser el lugar de nacimiento del artista universal Toulouse Lautrec. Si buscas un rincón cercano a España para tus vacaciones o una escapada, Albi te hechizará.

Esta localidad perteneciente al Departamento del Tarn, crece a orillas del río del mismo nombre, sitio habitado antiguamente por cátaros y de donde originalmente surgió el término ‘catarismo’. Este movimiento religioso tenía la creencia de que todo elemento material o carnal era mismísima obra del demonio, mientras que todo lo espiritual estaba relacionado con Dios.

Poco duró el intento de perpetuar esta creencia considerada rebelde por la omnipotente Iglesia Católica, quien sin reparos invadió Albi e impuso su doctrina. De este hecho surgió la impresionante Catedral de Albi entre 1282 y 1480, que llama la atención por estar construida completamente en ladrillo y no en piedra, el material usual para este tipo de edificios. Su interior alberga la mayor cantidad de pinturas renacentistas de Europa.

Dada la proximidad con el río Tarn y la profusión de arcilla roja, la construcción de la catedral de estilo gótico meridional se pudo acelerar gracias a la rapidez y economía de este material que, rápidamente extendió su uso a lo largo y ancho de la ciudad, creando este uniforme aspecto rojizo. No en vano, Albi está considerada como una de las capitales del ladrillo.

Un aspecto admirable del caso antiguo de esta ciudad es que prácticamente desde tiempos medievales no ha sufrido modificación alguna y debido a la estupenda conservación del ladrillo a lo largo de los siglos, Albi es una de las ciudades medievales de Francia mejor conservadas. Hacer un paseo por el casco histórico es un verdadero viaje en el tiempo.

De visita ineludible es el museo del hijo ilustre de la ciudad, Toulouse Lautrec. Ubicado en el Palacio de la Berbie, el museo alberga más de 1000 obras del famoso artista francés, incluyendo algunos de los legendarios carteles que realizó para el Moulin Rouge de París.

De especial interés en Albi es el Puente Viejo. Construido nada más y nada menos que en el año 1035 sobre el río Tarn, por un tiempo fue el único acceso a la ciudad y paso entre las rutas que unían la ciudad de Toulouse (a 40 Km) y España e Italia.

Visitar Albi es recomendable para una escapada relajada en pareja, para descubrir pequeños rincones con encanto y vistas románticas en un entorno rodeado de viñedos y que goza de una extraordinaria gastronomía. Si disfrutas la cocina francesa de calidad, haz una reserva en L’Esprit du Vin, restaurante distinguido con una estrella Michelin.

Para descubrir todos los secretos de esta encantadora ciudad medieval, puedes volar a Albi hasta el aeropuerto de Toulouse o llegar en coche desde Barcelona (460 Km) o San Sebastián (430 Km).

 

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