El gallo pinto

Puede ser que viendo el título de este post creas que vamos a hablar de un ave de corral de color oscuro. Si eres un poco más avezado y te fijas en la foto quizá incluso deduzcas que el tema será el gallo pinto, en efecto, pero cocinado de alguna forma especial según la tradición culinaria de algún país del mundo. Pero te equivocas en ambos casos.

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¿Qué es el gallo pinto?

Gran paradoja: el gallo pinto no es un gallo y lo de pinto, bueno, todavía tiene un pase. En realidad se trata de un plato típico que encontrarás con total seguridad si haces un viaje a Centroamérica en general y a Costa Rica en particular. Créenos, es omnipresente por esos lares.

Y lo es no sólo porque constituya la base de cualquier almuerzo sino también porque lo puedes tomar casi a cualquier hora, incluyendo cena y desayuno. En unos casos predominarán unos componentes frente a otros. Pero hablemos de ellos o seguirás sin entender el porqué del nombre.

El gallo pinto es una combinación de arroz blanco con esos frijoles tan característicos de la región, bien en versión roja, bien la negra. De ahí la segunda parte del apelativo; la primera… digamos que nadie parece tenerla del todo clara, haciéndose referencia al presunto parecido con el plumaje de un gallo.

De todas formas, lo de gallo pinto es sólo en Costa Rica, Panamá y Nicaragua. Efectivamente, el nombre va por zonas y las limítrofes suelen coincidir como ves: calentao en Colombia, calentado en Perú, moros y cristianos en Cuba, moro en la República Dominicana, pispiote en México, casamiento en Honduras, casado en Guatemala, pabellón criollo en Venezuela, etc.

Cada uno de estos países lo prepara a su manera, aunque partiendo siempre de esa base de arroz y frijoles. Así, según el sitio, le añaden cebolla, leche de coco, chiles, carne mechada, plátano frito, cilantro, huevo, manteca, salsas…en algún casos e acompaña de las clásicas tortillas.

Se supone que el origen del gallo pinto hay que buscarlo en los esclavos negros de procedencia africana instalados en el Caribe, que juntaban todos esos diversos ingredientes por falta de otros con que complementar su dieta. No obstante, hay mil y un historias sobre el tema; pregúntale si no, si haces un viaje a Costa Rica, a un tico, protagonista junto a esta delicia de un aforismo local: “Más tico que el gallo pinto”.

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