Las caprichosas formas de Carlsbad, Parque Nacional

Una impresionante red de cavernas en Nuevo México

Bajo el suelo del desierto de Chihuahua, al sureste del estado de Nuevo México y en plena Sierra de Guadalupe, hay una red de más de 300 cavernas. Forman parte del Parque Natural de Carlsbad más de 80 de ellas que se pueden recorrer por libre o a traavés de visitas guiadas por personal autorizado. Parten del Centro de Visitantes y comienzan su descenso en la entrada natural.

La espectacular entrada es un descenso serpenteante que bien podría ser la bajada al infierno de relatos del Medievo. Una vez en el anfiteatro podemos ver el vuelo nocturno de los murciélagos elevándose en espiral mientras el cielo se oscurece. Esto sucede de mayo a octubre y es una experiencia única.

El origen proviene de un arrecife de un mar interior hace 250 millones de años. Cuando el mar se fue evaporando, el arrecife comenzó a cubrirse de yeso  y sales. Millones de años después,  la erosión y los gases almacenados en contacto con el agua y convertidos en ácido sulfúrico, fueron desgastando la roca y dando como resultado esta red de cuevas.

El vaquero Jim White ha pasado a la historia como descubridor de esta red de cavernas, desde que en 1898, tiendo un adolescente, comenzó a explorarlas.  El lugar es Parque Nacional desde 1930 y cuenta con un centro de conservación  fundado en 1933 por el Presidente Franklin D. Roosevelt.

En el interior de estas cavidades, nombradas Patrimonio de la Humanidad en 1995, podemos ver estalactitas y estalagmitas, fuentes pétreas y todo tipo de espectaculares formaciones con las siluetas más caprichosas que os podáis imaginar. “La fuente del Diablo” o “El Dedo de la Bruja” son sólo algunos de los evocadores e inquietantes nombres que reciben.

Para visitar el Parque Natural de Carlsbad, a menos de 5 horas en coche desde Albuquerque, es recomendable planificar con antelación las cuevas que van a entrar en el recorrido porque  las plazas son limitadas.

Entre todas estas se encuentra la espectacular cueva de Lechuguilla, que con 196 km es la cavidad más larga conocida hasta el momento, y por su condición de poco explorada uno de los grandes misterios naturales en nuestro planeta.

 

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