La plaza de Registán en Samarcanda

Madrazas de Uzbekistán

Uzbekistán, desconocida para muchos, guarda una de las grandes maravillas de la puerta de entrada a Asia. Samarcanda es la segunda ciudad más grande el país y  fue centro de comercio muy importante durante el Medievo, en la época dorada de la ruta de la seda.

La plaza de Registán, que significa ciudad de arena, está ubicada el centro antiguo de la ciudad.  Era el lugar en el que se realizaban las ejecuciones públicas y donde se anunciaban para el pueblo las decisiones importantes. Dicha plaza está custodiada por  tres espectaculares madrazas o escuelas coránicas que hoy en día se pueden visitar. En ellas seremos testigos de la grandeza de entonces.

A la izquierda de la plaza se encuentra la Madraza Ulugh Beg, la más antigua de todas ellas. Construida entre 1417 y 1420, este edificio revestido de mármoles fue una de las mejores universidades de Oriente durante el siglo XV. Fue mandada construir por el astrónomo y matemático Ulugh Beg, nieto del conquistador Timur y se cree que entre otras, por eso tiene en la fachada motivos astrológicos.

Ya en el siglo XVII tuvo lugar la construcción de las otras dos madrazas. En primer lugar, el Emir Yalangtush Bakhodur mandó construir  la Madraza Sher-Dor  en 1619, finalizó en 1636. Su imponen arco apuntado con mosaicos de grandes felinos rugiendo preside la plaza, incumple la norma islámica que prohíbe representar a seres vivos y según cuentan, supuso la pena de muerte a la persona que decidió la decoración.

Diez años después se construyó la Madraza Tilla-Kari (cubierta de oro). La impresionante cúpula de color aguamarina llama la atención del viajero, pero el interior no es menos sorprendente: paredes y techo relucen forrados del metal noble y otros tomos. Funcionó como  mezquita y residencia de estudiantes.

Merece la pena disfrutar de la plaza de Registán también al caer la noche, cuando una cuidada iluminación contrasta con el estallido de color que supone a la luz del día.

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