Parque Nacional de Etosha, Namibia

Naturaleza salvaje al sur de África

África es un paraíso natural. El vasto y diverso territorio que comprende nos sorprende con verdaderas maravillas naturales de norte a sur del continente. Una de ellas es el Parque Nacional de Etosha, en Namibia. Una de las características más llamativas de este entorno del sur de África es que se pueden diferenciar dos hábitats: bosque bajo con matorral y sabana y las llamadas depresiones, praderas inundadas que hoy son desiertos salinos.

Cebras Etosha namibia

Etosha Namibia

La leyenda cuenta que sus lagunas saladas se formaron tras el ataque a una aldea, en la que sólo sobrevivieron las mujeres. Una de ellas lloró tanto al encontrar a su familia muerta que inundó el lugar. Pero lo cierto es que dichas depresiones geográficas fueron la consecuencia de la inundación de algún río. Su nombre significa “gran lugar blanco”.

El Parque Nacional de Etosha es uno de los mejores safaris para ver la fauna viviendo en libertad y en su hábitat: elefantes, rinocerontes, cebras, jirafas, antílopes, leones… así hasta 100 especies sólo de mamíferos en más de 20 000 km2 de naturaleza salvaje, con buena accesibilidad y en uno de los países más seguros de África. De día y en la estación seca el calor puede ser un hándicap, pero por la noche, se pueden visitar con sigilo las charcas para esperar a que los animales lleguen a beber.

El período de lluvias, de octubre a marzo da lugar a una época más seca con algunas precipitaciones esporádicas. El agua del territorio llega con el río Omuramba Owambo y para los visitantes hay infraestructuras preparadas para disfrutar de unos días en el parque, visita imprescindible en un viaje a Namibia.

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