Roberto González alza “el Vuelo de Hermes”

El Vuelo de Hermes es algo más que un blog de viajes. Roberto González plasma en él sus experiencias por el mundo y cuando le preguntamos por lo que significa para él el hecho de viajar, no puede evitar ir a la esencia de su propia historia:
Halconviajes.com La Habana

Amanecer en La Habana, Cuba. Foto: Roberto González

 

 “Aprendí a viajar antes que a caminar. Mi madre no me cantaba nanas, porque mis niñeras fueron los motores del avión y las turbinas del barco; cada hotel era mi casa y la gente de cada ciudad era mi familia; no me parecían extraños sus idiomas ni sus gestos, pero si me hubiera parecido extraño no compartirlos, no poder hablar como ellos y recibir su mensaje.

Con el tiempo llegó el momento de enfrentarme a ese mundo solo, pero ya mis padres me lo habían ido administrando a pequeñas cucharadas y yo quería más. Así que me lancé a vivirlo de la mejor manera posible, con el viaje; porque el viaje es mi sangre, mi aire y mi agua. Yo soy mi viaje y el viaje es mi vida.”

 ¿Por qué “El Vuelo de Hermes”?

Halconviajes.com Nepal

Patán (Nepal) Roberto González

 Hermes era el dios griego protector y patrón de los viajeros, los oradores y el ingenio, la literatura y los poetas. Creo que mi blog resume un poco todo esto, mi pasión por los viajes y mi afición a la escritura.

 ¿Cómo comenzó la idea de contar en tu blog lo que veías por el mundo?

 El Vuelo de Hermes es hijo de una necesidad de contar a la gente lo que mis ojos veían y mi cámara reflejaba, lo que mis oídos escuchaban y mi dedos escribían…Es hijo de mi gran pasión y de un interés de amigos y conocidos que esperaban mi regreso para que compartiera con ellos mis sensaciones, mis impresiones y experiencias.

Empecé a ponerlas por escrito, acompañadas de imágenes en un foro de viajes que creé hace 6 años y donde aún sigo haciéndolo con el mismo cariño de siempre.

¿Recuerdas cuándo comenzó tu pasión por los viajes?

Sinceramente no. Creo que cuando escapé de la placenta de mi madre empezó un viaje apasionante que terminará cuando mi cuerpo de convierta en polvo. O a lo mejor no termina ahí, porque seguiré viajando en el viento o sobre las olas, hecho cenizas…

Has viajado por muchísimos países en Europa, América, Asia…  ¿Cuál ha sido ese periplo que ha cambiado tu forma de ver las cosas?

Cada país tiene su esencia, y cada esencia forma parte indisoluble de tu vida. De cada país extraigo, como en un alambique, esa médula que luego asimilo y que lo hace único y diferente. La espiritualidad de la India, la alegría de México, la elegancia de Jordania, el colorismo de Tailandia, la mixtura de razas de Isla Mauricio o la saudade de nuestros hermanos portugueses. Ahora todo eso forma parte de mí.

Halconviajes.com Entrevista Hermes

Roberto González, de El Vuelos de Hermes

Tu última parada ha sido Bali, además de sus espectaculares paisajes naturales, ¿Qué es lo que más te ha sorprendido del destino?

Es muy curiosa la imagen que suele tener todo el que no ha visitado la isla. No es la postal de las playas de arena blanca, que las hay, ni de la típica boda sobre la arena, adornados con los preciosos ropajes nupciales.

Bali es más. Es unión de culturas, de razas y credos, donde la base es el respeto y la convivencia, donde ser diferente es no serlo, donde el pasado y la adoración a los dioses conviven con una foto de una ofrenda enviada a través de Whatsapp o con la música de los gurús de la música electrónica que visitan Kuta.

Bali es sensaciones a través del gusto y del olfato, son colores que entran por los ojos y se quedan para siempre, atardeceres inolvidables y sonrisas auténticas que te llenan de energía. Bali es la isla de los Dioses.

Tu blog está plagado de fotos de tus viajes, pero te vamos a pedir que describas  tres escenas de tus viajes que jamás podrías borrar de tu cabeza.

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Desfiladero del Siq en Petra (Jordania)

Quizá la más impactante de todas la haya vivido en mi ciudad favorita, Benarés, donde vi cómo la muerte se unía con la vida en Manikarnika Ghat, donde quemaban un cuerpo y su cabeza estalló frente a nosotros, mientras unos perros callejeros entraban en una pira apagada y sacaban una pierna humana para devorarla. No me dio asco, aunque en el ambiente flotaba el aroma dulzón de la carne humana que hervía y se achicharraba.

Otro momento impactante lo localizaría en San Juan Chamula, México, donde hay una iglesia en la que rezan los indígenas de Chiapas. El suelo está vacío de bancos y lleno de hojas de pino y en las paredes se acumulan decenas de santos hechos por los propios indígenas, con luces de Navidad y velas de colores. En el momento de mi visita sacrificaban una gallina.

 Y por último la sensación de viajar en el tiempo, mientras entraba a caballo, como un Indiana Jones, por el desfiladero del Siq en Petra, para encontrarme de frente con el bello edificio del Kazneh, el Tesoro nabateo.

¿Próximo destino?

 Esta semana me quedo por Andalucía. Me esperan Sevilla, Córdoba, Huelva y Cádiz. En septiembre un salto a Puerto Rico desde donde tomaré un barco para navegar por el Caribe. En octubre la verde Irlanda me dará la bienvenida. y sigue, y sigue y sigue…

 

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