ROT, torre de control operada a distancia

La torre de control es el centro neurálgico de un aeropuerto, el cerebro desde donde se coordina la actividad diaria (y nocturna), donde se hace el seguimiento de los aviones que operan allí, facilitándoles las correspondientes autorizaciones de despegue o aterrizaje, y desde donde se vigilan las pistas para asegurarse de que todo funciona correctamente. El problema está en el alto coste que suele requerir, de ahí que eventualmente surjan ideas y propuestas para abaratarlo.

Una de ellas, la más reciente, es el proyecto ROT desarrollado por el Grupo Saab. Esas siglas responden a los términos Remotely Operated Tower y no hace falta saber mucho inglés para deducir su significado. Se trata de un novedoso concepto por el cual la torre de control puede ser manejada a distancia a través de una red digital.

Según los ingenieros de Saab, la ROT se parecería más a una antena de telefonía móvil que a las actuales torres de control. Éstas consisten en un edificio elevado en cuya parte superior, acristalada para tener las mejores panorámicas del aeropuerto, trabajan los controladores. La ROT,en cambio, sólo tendría en común con esto la altura, al ser una estructura igualmente alta, de unos 25 metros.

Por contra, estaría coronada por un equipo de cámaras de alta resolución que permitirían captar panorámicas de 360 grados, más otra cámara independiente que serviría para centrarse en zonas concretas mediante ampliación de la imagen. A ellas se sumarían micrófonos, sensores meterológicos para registrar las variantes del tiempo y un sistema de balizamiento luminoso.

En realidad la ROT admite cuantos gadgets se crean necesarios, pudiéndose incorporar visores de infrarrojos para la noche, sistemas de alarma, funciones de seguimiento automático, etc. Todo lo cual permitirá a los controladores acceder visual y auditivamente a las pistas y plataformas igual que si estuvieran presentes.

Porque ahí entra en juego la otra parte del proyecto. Los controladores no estarán físicamente en el aeropuerto. La información y los datos que recoge la ROT son enviados digitalmente a una torre de control central en la que el personal se encargaría de varios aeropuertos simultáneamente. Ello permitiría el mencionado ahorro de costes al hacer innecesaria la construcción de edificios y su mantenimiento: las plantillas de controladores compartirían sede a muchos kilómetros de distancia del aeropuerto.

Por supuesto, esto no vale para todos los complejos, especialmente si se trata de macroaeropuertos con millones de pasajeros y un tráfico de vuelos intenso, auqnue en estos caso puede resultar una ayuda auxiliar -en el londinense de Heathrow, ya funciona-. Pero sí resultaría útil en el caso de aeródromos pequeños y medianos

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