Transilvania, más allá de Drácula

Leyendas, naturaleza y medievo en la región de los Cárpatos

El Castillo de Bram es sin duda la atracción principal de la región rumana de Transilvania. Residencia de Vlad Tepes, el oscuro conde en cuya vida se basó Bram Stoker para escribir la novela “Drácula”, emerge en mitad de los Cárpatos en pleno centro de Rumanía. Pero más allá de esta legendaria construcción, Transilvania es una región plagada de bellas ciudades y pueblos medievales en mitad de una naturaleza más que generosa.

TransilvaniaSu propio nombre hace mención a  ello, pues proviene del latín, Ultra Silvam (más allá del bosque). Varias estaciones de esquí como la de Sinaia, Parques Naturales como el de Retezar – salpicado de impresionantes lagos a pie de las colinas- o el mismo Lago Rosu, destino  veraniego de rumanos y extranjeros hacen que la región porte su nombre con orgullo.

Con estos paisajes no es difícil imaginar grandes castillos en lo alto de las colinas, iglesias góticas, germánicas y catedrales medievales. Las ciudades de estilo medieval abundan en Transilvania: es imprescindible la visita a la Ciudad de montaña de Brasov, cuyo casco histórico se construyó con la llegada de los sajones en el 1200 d.C. No se puede pasar por alto su  famosa Iglesia Negra. Desde la hermosa ciudad de Brasov se pueden hacer excursiones tanto al castillo de Bram, como a varios puntos de los Montes Cárpatos desde los que emprender rutas de senderismo.

Otras ciudades que merece la pena visitar son Sinaia y el castillo de Peles, que fuera residencia de Verano del Príncipe Carolo I de Rumanía y muy en especial su catedral protestante. Pero hablar de Transilvania es hablar de La bella Sighiosoara. Fundada por los saxos en el siglo XII es sin duda una de las ciudades medievales más bellas del mundo. En esta ciudad se ubica el nacimiento del Vald Tepas, príncipe de Valaquía, y su centro histórico es uno de los mejores conservados del Medievo, nombrado Patrimonio Universal por la Unesco.

Artículos relacionados