Un recorrido culinario por Suecia

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Se dice que los mayores atractivos de los países nórdicos no recaen precisamente en su gastronomía. Tópicos aparte, pienso que la comida es una de las mejores formas de descubrir un destino, al mismo tiempo que cada plato revela aspectos culturales importantes. La gastronomía sueca, si bien tiene fama de ser sencilla y tradicional, está atravesando un período de alza en su reputación internacional y goza de una gran diversidad de productos, gracias en parte a la nuevas influencias extranjeras que están comenzando a dejar huella y a la excelencia de los ingredientes. En Suecia, la “frescura” y los ingredientes de la temporada son de suma importancia.

El plato más típico sueco que se puede encontrar en cualquier restaurante puede estar compuesto de varios tipos de pescados (salmón, arenque), mariscos o carnes rojas y blancas (también de caza como el reno o el alce), acompañado de patatas o nabos y a menudo cubiertos de salsas de fuerte sabor, a veces de sabor dulce, creadas a base de lingonberry (una especie de arándano sueco), fruta de la cual también se extrae una bebida. Se podría decir que el plato más común es el Köttbullar, albóndigas de carne picada, acompañadas de ensalada, patatas y salsa o mermelada de arándanos.

Es curioso como muchas de las palabras más conocidas en sueco se refieren justamente a algún plato o costumbre gastronómica. El famoso smörgåsbord sueco, aunque ya no tan popular como antes, es uno de los vocablos más conocidos en esta lengua, y que describe un buffet de productos como embutidos, huevo, cereales, patés y hortalizas, muy típico en celebraciones familiares.

Otra palabra esencial del sueco es “fika”, una especie de pausa social de 15 minutos en el ambiente laboral, donde se consume café (un producto de consumo esencial en Suecia) acompañado de algún dulce como bollos de canela o bolas de chocolate. Personas que se encuentran para una primera cita pueden quedar para un fika, considerándose como un encuentro informal.

Ante un clima riguroso, la conservación de los alimentos era de especial importancia en otras épocas, es por eso que hasta nuestros días han llegado recetas tradicionales como el “salmón curado”, una técnica que consistía en salar el salmón, envolverlo y enterrarlo hasta su consumo. Hoy en día se condimenta el salmón con sal, pimienta, azúcar y eneldo y se “entierra” envuelto en papel de plata mientras se cuece lentamente en piedras calientes durante unas dos horas. El resultado es delicioso, os lo puedo asegurar.

Ciertas costumbres a la hora de sentarse a la mesa son muy distintas a las nuestras y una de las más importantes a tomar en cuenta son los horarios, en especial el de la cena, que suele ser sobre las 18:00 y 19:00. Es muy difícil conseguir cenar en un restaurante después de las 21:00, a menos que se trate de algún sitio de comida rápida o pizzerías, que también son muy populares.

Así como en un viaje a Suecia no debe faltar el Köttbullar, también os recomiendo que prestéis atención a otros platos típicos como el Pytt i panna (carne frita con cebollas y patatas), Kåldomar (carne picada envuelta en hojas de repollo) y Älggryta (carne estofada de alce). Cualquier plato que probéis os acercará un poco más a la gastronomía de la fascinante cultura sueca.

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